El gobierno boliviano aseguró ayer que se esforzará para retornar a la Convención de Naciones Unidas sobre Estupefacientes, de la que dejó de formar parte el 1 de enero, pero esta vez buscará legalizar el masticado de coca, penalizado por esa normativa internacional.
"El gobierno se esforzará este año para que pueda ser escuchado por los demás países", afirmó el ministro boliviano de Gobierno, Wilfredo Chávez, en declaraciones a ese matutino. El ministro aseguró que el alejamiento boliviano de la Convención no será definitivo.
El gobierno boliviano, que reclama a la ONU el reconocimiento del masticado de la hoja de coca como una práctica tradicional de los pueblos indígenas, se alejó de la Convención, pero luego pidió su readmisión con una reserva que se aplicaría únicamente en el país.
Pedido de readmisión
El representante en Bolivia de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Cesar Guedes, explicó que se necesitarán 12 meses para que se acepte o rechace la readmisión planteada por Bolivia, dijo en declaraciones a "La Razón".
"Bolivia está fuera de la Convención, desde enero hasta diciembre. Eso es innegociable (...) con más de 60 pronunciamientos en contra, Bolivia quedaría fuera del instrumento y tendría que repensar una nueva estrategia", manifestó Guedes. La Convención de Naciones Unidas sobre Estupefacientes alberga a 184 países.
La Junta Internacional para la Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), el equipo asesor de la ONU para el cumplimiento de este acuerdo, expresó reparos frente a la estrategia boliviana.
De acuerdo con el más reciente informe de la ONU, en Bolivia existen 31.000 hectáreas de coca, una cifra que supera en más del 100 por ciento a las 12.000 que establece la legislación antidroga de Bolivia, que lleva 20 años en vigor.
El presidente Evo Morales ha pedido actualizar la normativa. Sin embargo, aún no se conocen los resultados de un anunciado estudio científico sobre la cantidad de coca que se consume en Bolivia en prácticas como el masticado y otras que no están penalizadas en el país.
Patrimonio cultural
El 29 de diciembre, Morales solicitó la readmisión, luego de haberse alejado en junio. Pero pidió una reserva; señaló que abolir el masticado de coca es incompatible con la Constitución, que establece a la hoja de coca como un patrimonio cultural. Considera que en su estado natural, no es un estupefaciente.
La hoja de coca es materia prima de la cocaína, pero amplios sectores de la población boliviana mastican coca en su estado natural, ya que se considera que la hoja reduce el cansancio y tiene otros usos medicinales.
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